Piel con piel con el padre: cuando mamá no puede, papá es el mejor refugio

Piel con piel con el padre: cuando mamá no puede, papá es el mejor refugio

Qué es hacer piel con piel con un recién nacido.

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Se acerca el momento que tanto esperábais. Por fin vais a ser padres. Solo os quedan unas semanas más y podréis disfrutar de vuestro bebé.

Acurrucarlo, oler su cabecita y tocar su piel tan suave… Qué ganas de que llegue la hora de verle la carita.

Las últimas semanas de embarazo se hacen pesadas.

Y no es solo por lo incómoda que estás con una barriga tan grande. ¡Si es que apenas te deja darte la vuelta en la cama! Por no hablar de atarte los cordones de las zapatillas: imposible.

Pero lo que más pesa son las ganas de tener por fin a tu pequeño en casa.

Seguro que has preparado el bolso con todas las cositas. Sus patucos, el body y el gorrito no pueden faltar, por supuesto.

Además, habrás pensado en el tipo de parto que quieres tener. Con o sin epidural. Es una de las grandes decisiones que toma una futura mamá durante el embarazo.

Pero hay algo que aún no tiene la importancia que debería en la mente de muchas parejas: el piel con piel.

¿Has oído hablar alguna vez de esta costumbre cada vez más extendida? ¿Por qué es importante conocerla?
Bueno, empezamos respondiendo a la pregunta “¿qué es?”.

El “piel con piel” es una técnica que se utiliza cada vez en más hospitales. Consiste en colocar al recién nacido, nada más salir del vientre, sobre el pecho desnudo de la madre. Este contacto proporciona muchos beneficios a ambos. Pero, especialmente, al bebé que acaba de nacer.

Y aunque parece una cosa muy moderna, no lo es. Ya verás.

La llamada de la naturaleza está en nuestros genes y eso se nota en el parto

Somos animales y, como tales, tenemos instintos.

Uno de los momentos de la vida de una mujer en que se hace más evidente es el parto. Ahí, las hormonas juegan un papel fundamental y toman el control de la situación.

No solo regulan las contracciones y la expulsión del bebé. También el componente anímico y la lactancia tras el parto.

En el instante en que el pequeño sale del vientre materno, la mujer sufre una revolución hormonal y anímica.

Su hijo pasa a ser la prioridad número 1 para todo.

De ahí, el instinto de protección tan grande que siente una madre por su hijo.

Lo natural, en ese momento, es abrazar al pequeño para consolarlo y darle calor.

Y de ahí estamos recuperando este instante de intimidad que habíamos olvidado. Porque el sistema sanitario convirtió el parto en algo bastante frío hace décadas.

Pero cada vez se le da más importancia a devolver el bebé a la madre rápidamente. Justo después de una primera exploración para asegurarse de que todo está bien.

Porque esto es mucho más que recuperar una costumbre o respetar el instinto materno.

Ese contacto entre madre e hijo tiene muchas ventajas para ambos.

Beneficios del piel con piel para el bebé

El efecto más inmediato es que calma al pequeño. Está asustado por todo lo que ha pasado. Acaba de nacer en un mundo frío y luminoso. Y eso no tiene nada que ver con el hogar que él conocía.

Pero hay mucho más.
Aunque menos evidente, puede ser vital en ese momento.
Imagina el caso de los bebés prematuros, los que nacen antes de tiempo.
Su cuerpo aún no está desarrollado completamente si el parto es antes de las 37 semanas.

Y ahí, cada detalle cuenta para mejorar la supervivencia del pequeño y su calidad de vida futura.

El contacto con la mamá, ayuda a estabilizar la respiración y la temperatura del niño o la niña. Esta tranquilidad y bienestar es fundamental para que todo arranque con buen pie. Así, recuperará las semanas de maduración que le faltan lo antes posible.

Además, al estar más relajados, su respiración y su corazón llevan un ritmo más tranquilo y estable.

En cuanto a los valores sanguíneos, la glucosa está más controlada. Y esto es porque hacer piel con piel favorece un comienzo temprano de la lactancia materna.

El bebé busca el pecho de su madre por instinto y comienza a mamar en cuestión de minutos.

Nada que ver con los casos en los que se les separa. Esto dificulta bastante el enganche al pecho.

Con el comienzo temprano de la lactancia el peque pondrá peso con más facilidad.

Pero no todo son ventajas para el niño.
La madre y el padre tienen mucho que ganar con esta técnica.

Ventajas del piel con piel para la madre y el padre

Como ya hemos hablado, acurrucar al bebé cuanto antes, ayuda a comenzar la lactancia materna.

Este regalo que le da la naturaleza a madres e hijos tiene un porqué. Si quieres saber todo lo bueno que ofreces a tu hijo con esta opción, te recomendamos leer el artículo

Y hay algo muy importante en esta vivencia: el apego que sienten la madre y el padre por su recién nacido.

Desde luego, hacer piel con piel favorece ese apego que será clave para el desarrollo emocional de vuestro hijo.

Cuándo está desaconsejado

Aunque en una situación ideal todos lo haríamos, a veces las cosas no salen como esperamos.

Por eso, si has sufrido una cesárea o los médicos consideran que estás demasiado débil tras el parto, pueden desaconsejar que vivas esta experiencia.

Al menos, de momento.

En ese caso, como decimos en el título de este artículo, el papá hará un gran papel. Padre e hijo podrán disfrutar de los beneficios de compartir ese momento de calor e intimidad.

Defiende tu derecho estés donde estés

Cada vez hay más hospitales concienciados con la importancia de este momento. Pero aún falta mentalizar a algunos profesionales de la salud.

Por eso, recuerda que estás en tu derecho. Si quieres que tú o tu pareja viváis esta experiencia con vuestro bebé, dilo claramente.

Como ves, hacer piel con piel con el padre es la mejor opción cuando la mamá no se encuentra en las mejores condiciones para disfrutar de ese momento.

El recién nacido lo agradece. Y durante mucho tiempo eso se refleja en su desarrollo. ¿Has hecho piel con piel alguna vez? ¿Te gustaría hacerlo? Cuéntanoslo en un comentario.

2021-09-22T14:48:40+02:0022 / 09 / 2021|